Alcaravea

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La alcaravea o comino de prado, tiene un gran parecido con el comino, tanto en aspecto como en sabor, aunque su semilla es de mayor tamaño y ligeramente curvada, a diferencia de aquel. Aunque tiene un sabor picante y un aroma parecido más al anís. Sirve para aromatizar embutidos, estofados, pescados, ensaladas de patata. También sirve de base para un licor casero muy digestivo llamado kümmel, macerando en frío las semillas en alcohol o aguardiente seco, y endulzado luego con almíbar. En la cocina de los países del norte de Europa se utiliza ampliamente, para aromatizar quesos como el tilsit y el havarti daneses, o el milbekäse alemán. En la España del siglo XVII se menciona su uso en guisos de col y patatas.

Preparación: El mejor procedimiento para obtener el máximo de las semillas de alcaravea consiste en aplastarlas y freírlas ligeramente. Un aroma más delicado se consigue friéndolas un momento en aceite antes de aplastarlas. En cuanto a sus virtudes, al igual que el hinojo y el anís, los frutos de la alcaravea son tónicos y aperitivos, diuréticos y evitan las flatulencias. La carvona que contiene actúa sobre la musculatura intestinal, regulando el tránsito y ayudando a la digestión. Como digestivo se puede tomar en infusión, media cucharadita de semillas en una taza de agua hirviendo, después de las comidas.

Junto con el comino, hinojo y coriandro forma el grupo de las cuatro especias “calientes” que las cocinas árabes usan profusamente.