Semillas de anis

El anís es originario del Medio Oriente y se ha utilizado como medicina y como un sabor para medicina desde tiempos prehistóricos. Los antiguos Romanos colgaban plantas de anís cerca de sus almohadas para prevenir pesadillas. También utilizaban el anís para ayudar a la digestión y alejar a los ataques epilépticos. Los colonizadores en el Nuevo Mundo lo usaban como medicina.

Usos Culinarios Los europeos usan el anís en pasteles, galletas y panes dulces. En el Medio Oriente y la India, se usa en guisados y sopas. Su sabor tipo regaliz es popular para dulces y el aceite de anís para licores. Para darles un sabor mediterráneo a guisados de mariscos y pescado, agregue semillas de anís. Haga una salsa rápida para pescado a la parrilla combinando mantequilla derretida, semilla de anís tostada, jugo de limón y cebolla verde en trozo. Para añadir un sabor y textura especial a platillos horneados, moje rollos o galletas de azúcar en clara de huevo y agregue semillas de anís antes de hornearlas. Las semillas de anís tienen unas “membranas” naturales, cortas y parecidas a cabellos. La mayoría de las membranas se remueven por un proceso, pero como ellas cargan el sabor, no es necesario quitar todas las membranas.